AL FINAL LLEGÓ MASVIDAL

“Criado para luchar lidiando con el dolor y el cansancio, sin importar la técnica que tengas”, así define -no escatimando en palabras- el propio Jorge Masvidal (Miami, 1984) el significado de su apodo: Gamebred.

Norteamericano de padre cubano y madre peruana, a Masvidal le ha llegado por fin el momento que tanto  tiempo había estado esperando. Su incontestable victoria ante Till  ha impulsado una popularidad que sube como la espuma. Su cuenta corriente también lo hará. Bien por él.

Jorge Masvidal, junto a dos de sus tres hijos.

INFANCIA COMPLICADA

En un entorno, con un padre en la cárcel y una madre coraje tirando de diversos trabajos para alimentar a la familia, creció Masvidal. El colegio nunca fue lo suyo, el instituto menos todavía.

Sus inicios marciales le llevaron a varias escuelas de kárate pero fue expulsado de todas ellas. Demasiada disciplina. Le costaba no responder con excesiva violencia a los ataques de los compañeros. Así que buscó su sitio en el boxeo. Luego apareció la lucha. Luego las artes marciales mixtas.

Sí, es cierto que hizo sus pinitos en peleas callejeras gracias a Kimbo Slice. Los primeros 1.000 dólares que ganó le parecieron tanto que tenía la impresión de haber robado un banco. Afortunadamente sus pasos fueron profesionalizándose y le llevaron al American Top Team. El español Juan Espino lo conoce, siempre habla bien.

PARTICIPACIÓN EN UN REALITY

Clave fue para él participar el pasado año en un programa llamado Exatlon, especie de Supervivientes que se emite en Telemundo, una televisión norteamericana de habla hispana. Aunque no ganó, Masvidal dejó huella. El día que tuvo que abandonar, aquello parecía un drama. Ya os he dicho que si Juan Espino habla tan bien será por algo.

Masvidal, despidiéndose de sus compañeros en Exatlon.

La participación en este programa hizo que su imagen cambiara. Uno podría pensar que un aspecto mezcla entre Don Johnson y Razor Ramón sería ir contra cualquier parámetro estilista mínimamente moderno.  Y sí, lo es pero seguramente a Masvidal le importa un comino eso. En una época en la que todos parece que vayan al mismo peluquero, él apuesta por una imagen ‘ochentera’, camisa Hawaiana incluida.

CARISMA A RAUDALES

Peleando, Jorge Masvidal tiene el atractivo de cualquier hermano Díaz. Le encanta que el público le silbe y abuchee, sonríe cuando le llega un golpe, saca su vena callejera si un tal Leon Edwards le provoca. Siempre ha sido así. Pero además, es muy bueno y la gente que se dedica a las MMA lo sabe. Un hermano Díaz no llega y derriba a Darren Till con la técnica y explosividad que demostró Gamebred.

En una división, la de los welter, que no tiene un rey dominante, nadie puede descartar que el de Miami se haga un ‘Bisping’ y acabe enfundándose el cinturón. Cualidades no le faltan, carisma tampoco.

¡Viva Masvidal, el nuevo gánster del UFC!

 

 

 

 

Creo que desde mi trinchera también puedo ayudar en la batalla para hacer crecer el UFC y las MMA en España.

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